¡En el barco, en el barco!

Fue, en París, desde tiempos inmemoriales, el grito de la balanza.

¿Cuál fue el origen de este grito que ahora ya no significa nada?

Antes de la creación de los trenes de marea, había en el puerto de San Nicolás, en el Quai des Ecoles, barcos, una especie de viveros flotantes, donde, en agua de mar, pescados y mariscos se mantienen llevados ya sea en barco o en mensajeros especiales que venían de los distintos puertos del Canal de la Mancha y que eran llamados "cazadores de mareas".

Estos correos generalmente llegaban a París el jueves por la noche o el viernes al amanecer. Las ostras que trajeron estaban cuidadosamente empaquetadas en canastas de diez o doce docenas y valían, en promedio, de cuatro a diez francos la canasta.

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